sábado, 29 de diciembre de 2012
Reclamo absurdo
POR UNOS OJOS GLAUCOS…
En un convivio familiar ya con la saliva suelta, el ánimo convertía por doquier los espacios en un ambiente completamente entretenido. Las palabras salerosas y las risas iban y venían en un rebote constante en el corazón de los invitados.
El anfitrión volaba en el avión de la felicidad porque cumplía años, obsequiados del baúl de la vida y la salud. En el juego con el gaznate con las bebidas volcánicas, surge de repente la voz alterada del hijo mayor que reclama, en voz vibrante, un asunto absurdo a su padre:
— Papá has sido injusto conmigo y me adeudas algo que hace tiempo quería platicar contigo y ahora que surge la oportunidad pues…, creo que es el momento propicio—
Jorge, que así se llamaba el papá, escuchó muy atento la protesta venida del alma acongojada del muchacho—Sí, nunca has atendido a mi queja.
— Cuál queja hijo, si nunca me has dicho algo, ¿cómo lo he de saber?
— Sí lo sabes, mas nunca te has dignado en escucharme. A ver, a ver, explícate mejor pues no logro asimilar tu descontento.
— Pues si no te has enterado siempre anhelé poseer el color de tus ojos de mar caribe y nunca te preocupaste en regalármelo cuando aún ocupaba el vientre de mi madre.
El padre quedó anonadado por la protesta absurda de su sangre. Inconcebible maraña de ideas venteaban en la mente descontrolada del progenitor. Al hombre aún no se le puede configurar como en la ciencia cuando se tienen fallas o mejorar esquemas, qué locura del hijo, pensaba.
— Hijo, ese reproche es una verdadera tontería. Claro, me hubiera gustado heredártelo y no te imaginas cuánto, pero no depende de mí, sino de la genética. Hasta estos momentos nadie ha podido convertirla en realidad cuando uno quiere; las características físicas deseables para los hijos, quizá con el avance de la ingeniería genética se convierta en un hecho. ¿Te imaginas a los futuros padres que puedan ofrecer en garantía lo que más les gusta de ellos para sus hijos? ¿O una farmacia inédita en donde las mujeres puedan obtener todo lo que quieran para la creación de hijos perfectos?
— Eres malo papá— insistía el mozuelo.
Jorge entendió que el hijo ya había perdido el sentido de la realidad y no carburaba con claridad mental su infantil demanda. Estaba perdido en el limbo provocado por los humos de las plantas fermentadas en las destilerías. De pronto, al hijo se le soltó la fuente de la desesperanza convirtiéndose su rostro en una catarata de agua marina que resbalaba en sendas mejillas tersas y abombadas.
Un tío que había escuchado la inusual escena quiso tomar partido y atrapó la palabra para arbitrar el encono:
—Sobrino, es un disparate lo que estás reclamando, se parece a un cuento escrito por Octavio Paz titulado: “Un ramo azul”, en donde un joven a punta de pistola obligaba a un hombre de ojos azules a extirparle el color de su visión para regalárselo a su novia. Era un verdadero absurdo tal como lo es tu protesta.
Ya has escuchado a tu papá y no es ficción lo que te cuenta, el hombre con su poder creativo puede considerársele como a un Dios viviente y no tardará el día en encontrar la fórmula mágica para diseñar seres al gusto de la clientela. Cierto, en su soberbia, peca de insensibilidad ética anteponiendo su sabiduría innegable, trastocando las enseñanzas sobre la creación divina, rebasando a los poderes seductores de los merolicos espirituales que han adormecido con sus ideas abstractas a las mentes débiles. No quepa duda que la ciencia ha suplido los poderes de Dios. Pero no vayamos por ese camino escabroso, pues el hombre aún no ha terminado de construir su destino rumbo a las estrellas, su meta final. Hablemos de lo tuyo.
Lo que deseas ahora y no fue, algún día regresará en tu casa, tenlo presente. La genética ya sea paternal o maternal está agazapada en cada uno de nosotros, muy adentro durmiendo a avivado, y salta a la luz cuando menos te lo imaginas, da vueltas y regresa, ya lo verás, a me cuentas.
Ya más calmado, y con la razón en poder del joven, aceptó que había cometido un desatino no propio de una persona en sus plenas facultades mentales.
El tiempo dio pasos a la vida y aquel joven se casó. Y al tercer hijo le llegó aquello que había deseado fervorosamente. Una bella niña de ojos Verdi azulados: herencia del abuelo y de su suegro. Un día son verdes; otro, azules.
Le regalaron a su muñequita un color de más el cual fue la ganancia.
En un encuentro casual el tío le recordó al sobrino:
— ¿Qué te dije, hijo?
El silencio respondió por él.
29 de diciembre de 2012.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Angelitos en su mundo interior
Síndrome de Down
Andrés Jesús González Kantún
Subieron al estrado a darle rienda suelta a la marabunta de sus emociones dancísticas. Vestían impecables trajes de Juan Diego. Las mujeres con los cabellos en crenchas lucían sendas flores gigantescas como si fueran mariposas en racimos bebiendo agua en un charco después de un torrencial aguacero. Los hombrecitos, también bien acicalados, gesticulaban sonrisas memorables enjuagadas en el crisol de la inocencia exquisita, mientras yo en mi asiento de espectador anónimo me desbarataba de infinita ternura. Las mamás a la vez, los miraban emocionadas mandándoles besos picarones para infundirles confianza.
Los anunciaron como integrantes de un grupo especial llamada La Chácara, afiliada al DIF de Campeche.
El micro mar de ojos achinados y de traslucencia nucal (por la espaciosa espalda) al sentir las primeras notas se empezaron a mover, según su percepción musical, en una alharaca de movimientos desordenados, pero con gracia, la arritmia era su ritmo, los oídos perdidos en la armonía al no poder seguir los movimientos correctos de los pasos y el cuerpo en forcejeo también, pero qué importaba si los sentidos les enseñaba a intuir ese amor maternal demostrada por las abnegadas madres que se desvivían por ellos.
Nacieron por culpa de una falla en los cromosomas, pero tienen derecho a la vida como cualquiera y además nos premian con el favor de su cariño, aunque son flores—lamentablemente— con aroma transitoria que en sus afanes de Dios pasó inadvertido.
Ningún mortal en la fecundidad generacional, está exento de traer al mundo a estos angelitos y sí ya hubiera sucedido hay que aprender a darles amor inmenso, protección y a educarlos, desde pequeños, a convivir con la sociedad pues son inmensamente adaptables.
13 de diciembre de 2012.
martes, 11 de diciembre de 2012
Histeria colectiva en Calkiní
PSICOSIS COLECTIVA
El progreso suministra una enramada benéfica de servicios y productos a la sociedad y también, sus inevitables consecuencias pesarosas que erizan la piel con acontecimientos que enredan la imaginación popular convertida luego, quiérase o no, en suposiciones malsanas, pero no exentas de verdad. Acontecimientos inusuales que rompen el equilibrio mental de una sociedad acostumbrada antes a la tranquilidad como el que vivían algunos estados de la república en donde, ahora, la delincuencia ha trastocado la sensibilidad humana, causando una histeria colectiva que poco a poco ha ido minando a pueblos sosegados como es el caso de Calkiní, aunque se debe ir aprendiendo a navegar en esas aguas tempestuosas, causada por la falta de oportunidades para trabajar, en especial los jóvenes de todas las categorías sociales.
Ante este fenómeno de comportamiento obsesivo colectivo, la memoria me envía al año de 1988 cuando en Calkiní se vivió una historia similar de incertidumbre social por el acoso invisible de una banda conocida como Las panteras que se dedicaba a atemorizar al pueblo con grafitis amenazadoras garrapateados en todo sitio accesible. La gente en su natural idiosincrasia de credibilidad ante estos sucesos eventuales, prefería no salir por las noches para evitar un encuentro accidental con estos malandrines del miedo. Finalmente, en Nunkiní, fue atrapado un grupo de mozalbetes, robando una bicicleta y los remitieron a las autoridades en Calkiní con la idea de que eran Las panteras. Las panteras desaparecieron sin dejar rastro ni nunca se mostraron físicamente, pero dejaron un olor a una historia real. Aunque fueron puras conjeturas convertidas en emocionantes relatos que le dieron alimento al pueblo, acostumbrado a la modorra, para distraerlos de la rutina asfixiante propia de la provincia. Las panteras en Calkiní fue una calca de una organización surgida en 1966 en Estados Unidos como un medio defensivo en contra de la discriminación racial y no buscaban más que modos para luchar en contra del trato recibido por sus hermanos blancos porque las panteras también eran americanos. Si cometieron tropelías era una reacción natural de autodefensa para devolverle los males ocasionados por sus contrapartes.
En Calkiní, aún un pueblo en sentido figurado, se ha armado una tremolina social por causa de una retahíla de secuestros que ha desatado el rumor popular, enmarañando historias convertidas ya como un hecho de Zetas, Familias y Templarios y no como un resultado que puede originarse de otros medios modernos como es el uso de la TIC en manos de hábiles delincuentes que podrían estar, incluso, purgando alguna condena y cometer fechorías. Los pueblos ya han sido rebasados por la ciencia y la tecnológica y por eso no dan crédito en que ahora los secuestros se podrían ejecutar virtualmente, es decir, en forma no física. La fuerza de la credibilidad popular no ha podido ser persuadida por la sutileza y objetividad de la ciencia, siguen creyendo en la palabra de los ángeles y arcángeles. Las redes sociales, el directorio telefónico, el acceso a bases de datos gubernamentales, el google maps y otros miles de artefactos sofisticados y satelitales pueden ver, oìr, captar movimientos, situar latitudes geográficas, reconocer personas, y un sin más de funciones. Así se explica toda la información que se tiene de la víctima para atarlo psicológicamente durante el transcurso operativo de su secuestro. A través de estos medios se pueden conocer secretos particulares: pobrecito de los infieles.
No se puede negar que en Calkiní aún se vive con tranquilidad en comparación con otros estados de la república, pero tampoco se debe ignorar la presencia sutil de cascabeles venenosos que ventean posibles incautos para su beneficio.
Si se quiere vivir en paz debe fortalecerse la unidad de los pueblos y ciudadanos en la vigilancia de comportamientos extraños, tener el valor civil para denunciar actos que vayan en contra de la salud y el pudor, no provocar alharacas populares que socaven el estado anímico de la ciudadanía sin fundamentos convincentes, exigir a la autoridad una iniciativa censal en el caso de personas nuevas y motivos de su estancia en esta tierra así como estrategias que inhiban las amenazas de extorsión telefónicas, en fin, un trabajo claro y decidido en comunión con el gobierno municipal y que cuente con una gendarmería antisecuestros activos y no estáticos que brinden confianza a la comunidad para defender lo que ya es evidente en Calkiní. El ministerio público ya no funciona en la tierra nuestra pues nunca han demostrado capacidad de gestión en la resolución de casos.
Un pueblo merece lo que sufre, hay que cerrar filas.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Leyenda totonaca
LA VAINILLA (LEYENDA MAYA-TOTONACA)
GUADALUPE BERZUNZA FUENTES.
El Eterno exhaló un suspiro…. y de él se crearon dos seres, dos seres que vivirían miles de vidas y cuyo único objetivo sería retornar al lugar de donde surgieron.
Se crearon complementarios uno del otro y en cada ciclo vital tratarían de estar siempre juntos para ayudarse mutuamente en la difícil ascensión hacia el Eterno.
En uno de tantos ciclos vitales tuvieron esta vivencia:
En el planeta tierra, en una región maya llamada El Reino del Ki´n (sol), nació cierto día un niño hermoso y robusto, hijo de un sacerdote maya y a quien pusieron por nombre Balam (Jaguar).
El niño, desde pequeño dio muestras de increíble valor y sabiduría por lo que fue destinado al servicio de la realeza.
Por ese tiempo nació también una hermosa niña, hija del Rey Akbal (Noche Azul) de esa región maya y de su esposa, la princesa totonaca Siwiní (Esperanza). A la pequeña le pusieron por nombre Xánath (Vainilla).
Balam creció fuerte y vigoroso y al cumplir 15 años fue iniciado en el aprendizaje del manejo de las armas, ya
que sería preparado para ser un guerrero real, encargado de proteger la seguridad del reino.
Poco tiempo después la princesita Xánath también cumplía 15 años y ella fue llevada al templo de la Diosa Nicteel (Flores) donde estaría sirviendo de sacerdotisa hasta cumplir los 18 años.
Pasaron los años…… y cierto día, Balam se encontraba cazando cerca del río, que rodeaba la población, cuando al acercarse a un remanso del agua para calmar su sed se encontró de pronto ante una bella aparición, era Xánath quien se encontraba recolectando flores para el altar del templo en el cual estaba recluida.
Al oír los pasos de Balam se incorporó algo asustada, pero al encontrarse con la mirada del apuesto guerrero se tranquilizó. En ese momento sus almas vibraron de emoción al reconocerse y encontrarse de nuevo.
Se entabló un diálogo sin palabras, un dialogo de sentimientos y emociones que hacían vibrar los cuerpos de los jóvenes.
Al fin Balam expresó:
—Hermosa doncella, nunca mis ojos habían presenciado tan hermoso espectáculo como lo es el verte aquí vestida de blanco con tu pelo cayendo como cascada sobre tus hombros y tus lindas manos sosteniendo ese hermoso ramo de flores a las cuales opacas con tu belleza. Mi nombre es Balam y pertenezco a la guardia real y desde este momento me pongo a tu servicio, soy tu esclavo doncella obedeceré lo que tú me ordenes, sólo dime ¿Quién eres?
—Soy la princesa Xánath, hija del rey tu Señor.
—Princesa, princecita mía, te suplico me concedas el privilegio de volver a verte.
—Balam , eso no es posible, pues estoy al servicio de la Diosa a la cual me han consagrado pues el rey mi padre desea que yo permanezca para siempre como vestal ya que piensa que no hay hombre alguno que merezca ser mi esposo.
—Princesa mía, conozco al rey mi señor, y sé cuánto cuida su preciada joya y ahora que te he conocido comprendo que tiene razón; sin embargo, este amor que has hecho nacer en mi corazón me da la fuerza suficiente y el valor para enfrentarme a todas las pruebas que tu padre disponga con tal de merecer el honor de ser tu esclavo de por vida.
—Tus palabras Balam, dichas con tal vehemencia, me demuestran que ya me amas, a mi vez tengo que decirte que también el amor anida en mi pecho en estos momentos y siento como si te hubiera amado desde siempre, sin embargo, te suplico no digas nada a mi padre aún.
—Como digas Princesita, soy tu esclavo y obedezco.
Acto seguido, la princesa retorno al templo y el guerrero se quedó recordando el encuentro con alegría y dolor.
Pasaron los días y Balam se retorcía de la ansiedad por hablar con el Rey, para expresarle las intenciones que tenía con la princesa. Hasta que un día fue llamado por el monarca quien le dijo:
—Balam, tengo que hacerte un encargo que requiere de tu valor y destreza con las armas así como de tu incondicional servicio al reino.
—Mi Rey y Señor, ¿de qué se trata?
—Te vas a encargar de llevar mi tesoro más grande hasta la ciudad del Tajín, para resguardarlo de cualquier peligro, tendrás que cuidarlo con tu vida y procurar que nada le pase. Llevarás a varios guerreros águilas y tigres para que te ayuden.
—Así lo haré mi Señor, el tesoro, ¿cómo será transportado?
—En un palanquín que cargarán cuatro guerreros tigres, ya que son los más fuertes.
— ¿Palanquín, Señor?
—Claro muchacho, la Princesa tiene que resguardarse del sol.
— ¿Llevaremos a la princesa?
—Balam, ¿qué no sabes que mi hija es mi tesoro más grande? La llevarán al reino de su abuelo totonaca ya que temo que mis enemigos me declaren la guerra y no quiero que mi hija salga dañada. En la ciudad del Tajín estará bien protegida por su familia materna, cuando pase el peligro la regresarán.
—Por supuesto Señor, ordenaré a los demás guerreros que se preparen.
Balam, con la alegría reflejada en el rostro dispuso todo lo necesario para el largo viaje. Salieron en la madrugada de un nuevo día, todo un cortejo, guerreros tigres transportando a la princesa, por delante y a la retaguardia guerreros jaguar protegiendo a la caravana, doncellas acompañantes, porteadores con grandes canastas conteniendo los alimentos que consumiría el grupo.
El viaje era lento por todo el recorrido que tendrían que hacer, y cuidándose de no ser atacados por alguna tribu extraña o animales salvajes. Balam no desaprovechaba los momentos adecuados para acercarse, como pretexto, a la princesa durante todo el trayecto y el amor entre los dos fue floreciendo satisfactoriamente, ya se les veía pasear juntos por las cercanías del campamento cada vez que se detenían a descansar.
—Amada Xánath, ya deseo estar en el palacio de tu abuelo para pedir el permiso correspondiente y poder unirnos en matrimonio.
—Querido Balam, también deseo lo mismo, cuando lleguemos al Tajín hablaré con mi abuelo y lo convenceré que dé su aprobación a nuestra unión.
Y así, los jóvenes enamorados proseguían su viaje, soñando con estar unidos para siempre, con la aprobación de los familiares de la princesa.
Pasaron los días, atravesando valles, ríos, bosques, selvas, serranías, contemplando diversos paisajes; y aprovisionándose de nuevos alimentos. Hasta que un día, por fin, llegaron cerca de la comarca del Tajín , el guerrero guía les avisó que tendrían que andar con cuidado ya que habían visto señales extrañas, y podrían tratarse de salteadores; decidieron acampar por un momento para retomar fuerzas y así llegar rápidamente a buen resguardo.
Ya acomodados los diversos utensilios que llevaba la caravana, todos se dispusieron a descansar por un momento. Xánath y Balam, tomados de la mano caminaron hasta un arroyuelo cercano cuyas aguas refrescaron los pies cansados del guerrero mientras los jóvenes platicaban no se dieron cuenta de que extraños guerreros los espiaban ocultos en los matorrales.
Cuando más entretenidos estaban, los
jóvenes enamorados escucharon gritos de ataque mientras veían como eran rodeados por hombres armados, la princesa pegó un grito pidiendo ayuda a sus guardias, éstos acudieron presurosos llegando sólo para ver como Xánath era atravesada por una flecha y Balam caía, herido en el corazón, por una lanza enemiga. Ambos bandos guerreros se entablaron en una lucha encarnizada, quedando en poco tiempo aniquilados los bandoleros.
Mientras tanto, la princesa herida de muerte, logró tomar entre sus brazos el cuerpo inanimado de Balam, y con el rostro lleno de lágrimas imploró ayuda a la Diosa Nicteel.
La tarde despuntaba en sombras. Un grupo de doncellas y guerreros se encaminaron al Palacio del Rey, abuelo de Xánath, para darle a conocer lo que había ocurrido. Los demás acompañantes se quedaron cuidando los cuerpos de la princesa y el guerrero, y fueron testigos de un gran prodigio ya que al llegar la medianoche, un gran resplandor los iluminó y ante ellos se presentó la Diosa Nicteel quien acercándose a los cuerpos de los enamorados dijo:
— Mi pequeña niña, es tan grande el amor que sentiste por tu guerrero que no puedo dejar que quedes en el olvido, por lo tanto siempre estarás unida a él, perfumándolo con tu aroma y recuerde siempre el inmenso amor que se profesaron.
Acto seguido, el cuerpo de Balam sufrió una increíble transformación, pues fue convertido en un árbol frondoso y la princesa, convertida en una hermosa planta trepadora, fue enredándose en todas las ramas del árbol.
Al amanecer llegó la caravana del rey, quien acongojado por la muerte de su nieta, viajó hasta el lugar para recoger los cadáveres y cual no sería su sorpresa que en su lugar encontró al frondoso árbol con la enredadera de flores blancas y un agradable olor que impregnaba todo el ambiente. Los guardianes testigos del prodigio informaron al rey lo ocurrido.
Desde entonces en la región del Tajín, en honor a esa leyenda, se venera a la olorosa enredaderas con una gran celebración anual llamada “La feria de Xánath “, la feria de La Vainilla.
FIN
Un galamatías el parque principal
UN CENTRO CARCOMIDO POR LA INDEFERENCIA
La urbanización se refleja en muchos rumbos de la ciudad de Calkinì. Los barrios exhiben clamorosos nuevos rostros en mejoras materiales como el cemento en los andadores, que es lo común en obras públicas. Las alcantarillas cumplen su misión de tragar agua, aunque lentas en una momentánea inundación, después de una torrencial lluvia, pero alivianan el escozor de la gente. Lo único prioritario es darles mantenimiento constantemente porque algunas mantienen el agua y se convierten en verdaderas cloacas que afectan la salud. Lo digo en serio, yo tengo una frente a la casa.
Las Juntas Municipales también gozan de esos beneficios, aunque nunca están satisfechas o quizá la razón les asista porque no hay mejor juez que la opinión pública.
Todos tienen derecho a mejorar y las autoridades competentes deben tener el suficiente talento administrativo para que a todos les lleguen obras que dicte la necesidad. Y la solución es adentrarse en los problemas y no rehuirlos como es la costumbre. Le corresponde al cabildo, en sus diferentes encargos, de recabar la necesidad de los pueblos. Ya es tiempo de sacar la casta para mostrarse a la comunidad en cuerpo y alma y no mantenerse en la invisibilidad. Es impúdico aparecerse sólo en las quincenas.
Calkinì, la cabecera, también tiene un rezago que todos ven y nadie opina, y sí se califica se pierde en el torbellino verbal de la gente. Un lunar que no han sabido darle el ornamento y funcionalidad que merece después de varios períodos de gobierno municipal. Me refiero a la plaza principal convertido, ahora, en un adefesio natural más cuando se instalan carpas y toldos en los novenarios de octubre y la Feria Artesanal en noviembre con telarañas eléctricas por doquier, una luz mortecina por la noche que invita al desorden, fuentes sin embellecimiento y en desuso, un muladar incontrolable en una parte del parque junto a puestos de comida tradicional, estacionamiento de triciclos y automóviles, puestos ambulantes sin orden ni ubicación, en fin, un parque principal hecho un caos por la falta de buena voluntad y disciplina. Y para rematar, andadores en bajadas y subidas convertidos en leprosarios bíblicos por sus carcomidas superficies, escaleras entremetidas en las aceras y otras cosas más.
Cierto, componer todas estas anomalías y construirle un buen rostro al centro de la ciudad no es un dulce en almíbar, pero ya es tiempo que se piense en grande y será más grande aquella autoridad que se salga de los moldes rutinarios y suelte su imaginación creadora para administrar con soltura una ciudad que lo merece todo, claro sin olvidar a las hermanas Juntas municipales. Ojalá veamos materializarse lo que un día prometió la autoridad entrante.
Valdría la pena que el H. Ayuntamiento cuente con un blog público, si no se arredra ante la opinión pública, que permita a la sociedad emitir sus juicios razonados y sin exaltaciones acerca del desempeño de las autoridades y viertan soluciones con madurez en apoyo a los problemas que existen o surjan en el camino. Reitero, no hay que desoír opiniones, venidas del pueblo, sí se trabaja con honestidad y transparencia. La sabiduría popular no ha sido puesta a prueba.
Ilustración 1 El Pap'ul
9 DE MAYO DE 2012.
Como anticipo de los 60 años de aniversario de fiesta del barrio, un grupo de inquietos jovenzuelos para recordar una tradición, casi extinta, se organizaron y prepararon una gran cantidad de cántaros y los adornaron con peculiar gusto en el uso de papel de china para romperlos como piñatas al estilo navideño.
La única diferencia es que su contenido no estaba colmada de bombones y golosinas de mil sabores, sino de sabandijas de todas clases, zorros y lagartijas que caían del trofeo roto, intentando escapar de la maldad de los chicos que los perseguían y los atrapaban para peloteárselos entre todos ellos. Este festejo ha hecho raíces en cada fiesta de mayo.
Cantarito tepakanense
en instrumento de hogar
te has olvidado,
hoy sin pena ni gloria
pendes de una soga
en balanceo infinito
para defenderte
de manos ávidas
que romper quieren
tu alma.
En lugar de agua
diversión a
la juventud regalas
que no se tienta
de jugar contigo
para hacerte
abortar
sabandijas de clases mil.
1952 HACE 50 AÑOS EN EL SOLAR NATIVO… 2012
11 DE MAYO DE 2012
SEXAGÉSIMO ANIVERSARIO DE FIESTAS
CORRIDA DEL RECUERDO
CINTA, PÓLVORA Y BANDERILLAS DE PALOMAS
Es un corpulento búfalo pulido en diamante negro brillante de 800 kilogramos de peso y de raza cebú que se suelta de un árbol de un frondoso roble, situado en una lomita alrededor del ruedo. Viene enmascarado con un pedazo de pita de fibra de henequén para evitar que mire encorajinado al público que asiste a la fiesta y no le altere los sentidos de toro matrero. Lo traen dos vaqueros de inolvidables recuerdos, los hermanos González: Perucho y Huelús. (Aclaro estos vaqueros sólo los menciono simbólicamente como un homenaje a su recuerdo pues el primero ya no se encuentra entre nosotros y el segundo, impedido por un accidente y la edad).
Al toro se le encamina al ruedo a un destino incierto sólo con la finalidad de satisfacer el ego del hombre por un entretenimiento que data de hace muchísimos años de antigüedad. Camina lentamente entre el mar de gente, que se hace a un lado voluntariamente para dejarlo pasar. Entra al coso y luego lo amarran en un tronco cenizo de escamoso huano, sembrado en medio del ruedo.
Los vaqueros le cinchan con fuerza la panza, pasándole una parte de la soga por debajo de la cola que lo hará más bravo, y en consecuencia, pegará saltos descomunales con el peligro latente de llevarse de corbata a los que miran atenciosos desde las barandas.
Le anuda el soberbio cuello una cinta resplandeciente de azul cielo en regocijo de color por la fiesta con el nombre impreso del donante: Pastor Bolívar Chim (RIP). Es un nudo que unen las puntas a semejanza de un capullo de mariposa anhelante por experimentar su primer vuelo en la tempestad de polvo árabe que se levanta con los pataleos de la bestia; una incipiente palomilla que necesita ser libertada con la mano o con la delicadeza de los dientes por algún torero que tenga la valentía y habilidad suficientes para enfrentar el reto. Es una empresa escalofriante, pero digna de admiración.
Con mucha dificultad le amarran sobre el lomo un aparato pirotécnico que encenderán en el momento preciso de su liberación.
El clarín anuncia el inicio de la danza con la calaca. La careta de henequén de desliza del rostro del “Negro”, se enciende la ruleta y se libera a la bestia quien brinca y brinca sin cesar y en el aire un bailoteo en zigzagueantes movimientos de su cuerpo descomunal que pareciera quebrarse por causa del cincho y el artefacto que dispara cohetones por todo el ruedo. La gente joven no entiende de estas curiosidades del pasado taurino y se le aclara con una voz cansada y anónima, pero clara de un socio antiguo que explica que hace 50 años así se desarrollaban las corridas.
El toro se pasea desafiante dentro del coso de xcolohché. Silencio. Sorpresa. Incertidumbre. Ventura, un viejo torero amigo vestido de civil, increpa a sus compañeros de brega a torear. Salen en bola y rodean al burel para aturdirlo y se queda el más valiente a terminar la faena. Inicia el segundo tercio, el de las banderillas, pero de palomas que vienen encerradas en sendas cajas de cartón que levantan el vuelo o caen al piso cuando aquéllas se engarzan en el musculoso lomo del animal.
Ya cansado el astado se aprovecha el momento para soltar la cinta del desafío, pero esta vez y como siempre se fracasa. Esta suerte es tan peligrosa que raras veces se logra ejecutar sin arrebato de la cinta, sólo lo han conseguido en otros tiempos Mariano Canto y el “Chino Cámara”.
Los vaqueros imaginarios de a pie son suplidos por varios caballistas que lucen sus habilidades para atrapar al toro que no hace nada por defenderse pues ya conoce de qué se trata ya que no es la primera vez que lo meten en una plaza de fiesta taurina tradicional.
Esta tradición de donar toros, como en este sexagenario de fiesta, poco queda en la memoria, sí acaso la maestra Librada Trejo Bolívar que ha convertido, en forma particular, esta costumbre en un compromiso de amor paternal. En esta corrida hubo otro señor que donó en lidia otro toro y los demás fueron por cuenta de la directiva.
El que escribe, quiso tomar fotografías en el lugar de los verdaderos hechos y sentir lo que un torero sufre con las emociones de una corrida de toros y por poco sufre una cornada que pudo recordarle a su chichi y que a pesar de los años, que no son pocos, logró salvarse por las alas que ofrece a tiempo el miedo en situaciones de peligro.
El tiempo vuela y no sé cuánto tiempo me permita la vida para cantarle a mi solar nativo de mis eternos e inolvidables recuerdos de mi niñez, juventud y aliento actual. Es cuestión de esperar y esperar…
27 de mayo de 2012.
Ilustración 2Toro enmascarado Ilustración 3 Cinchando al toro
Ilustración 4Borrachito bailarín
Ilustración 5 Banderillas de palomas
Ilustración 6 Ruleta Ilustración 7 Rejoneador: Diego López
Palomas que van dentro de las banderillas
Ilustración 8 Toro encintado
Para darle rienda suelta a la imaginación
NICTE-HÁ
LEYENDA MAYA
GUADALUPE A. BERZUNZA FUENTES
Cierto día, caminando por un estrecho sendero, llegué hasta una laguna. Era el mes de Mayo y en medio de la laguna florecía una hermosa planta acuática cuyas flores blancas tenían un encanto tan especial que provocaban que todo el que pasara por ahí se quedara admirado tanta belleza.
Yo, sentado a orillas de la laguna contemplaba alucinado las bellas flores cuando escuché unos pasos detrás de mí, volteé asustado y descubrí, recargado sobre un árbol, a un anciano indígena que me miraba con curiosidad.
Me acerqué a él y le pregunté el nombre de la extraña flor y me contestó que se llamaba Nicte-Há (Flor de Agua) Le Interrogué el origen de la flor y me desgranó esta leyenda:
En el pequeño reino de Kukum-Lets (Pluma Dorada), vivía Nohoch-Mak (Gran señor) un rey noble y sabio que tenía una hija muy bella llamada Nicte-Há (Flor de Agua).
En este reino, cada mes de mayo, se acostumbraba a sacrificar a diez hermosas doncellas quienes eran arrojadas en la laguna en honor a la Diosa Hatzuts-Há (Agua Bella). Los nativos creían que habitaba el espíritu de la Diosa.
En ese reinado vivía también un guerrero fuerte y valiente llamado Noh-Kán (Serpiente Real) quien estaba enamorado de la bella princesa Nicte-Há, ambos se querían y se juraban eterno amor.
Aquel año, fueron escogidas las diez jóvenes y entre ellas se encontraba Nicte-Há.
Las doncellas fueron apartadas del pueblo y encerradas en un templo donde disfrutarían de los más ricos manjares y vestirían los mejores trajes con la intención de recompensarlas por la vida que iban a perder.
La bella princesa Nicte-Há estaba muy triste por su suerte ya que no volvería a ver a su amado Noh-Kan.
Una noche, en que el guardia del templo dormía,Nicte-Há huyó y fue en busca de su amado Noh-Kán que estaba en su choza muy desconsolado, pero al ver a Nicte-Há su semblante cambió y los dos amantes se unieron en fuerte abrazo, ella exclamó:
— ¡Oh Noh-Kán, no quiero irme de tu lado!
—Nicte , si no fueras tan bella no nos separarían.
— ¿Tú me querrías igual si fuese fea?
— Sí, te querría igual, y tal vez mucho más.
— ¡Oh, querido! Arreglaré esto, mañana volveré y ya nadie nos separará.
Nicte salió de la choza y se dirigió a una más pequeña que estaba a orillas del poblado en donde vivía la bruja Tunich (Piedra). Nicte le contó su problema y Tunich le explicó:
—Bella Nicté, no te aflijas, con este brebaje que te he preparado perderás la belleza y así no te separarán de tu amado.
Al día siguiente, Nicté muy de mañana se tomó la pócima y se encaminó a la choza de Noh-Kán. Al llegar tocó la puerta y salió el valiente guerrero que al verla no la reconoció y exclamó:
— ¿Quién eres tú?
— ¿No me conoces? Soy tu amada Nicté.
— ¡No! ¡No es cierto! ¡Nicté es muy bella y tú estás muy fea! ¡Vete! ¡No te quiero ver!
— ¿Cómo? ¿Te asustas de mí? ¡Dijiste que aunque fuera fea tú me querrías igual!
Al terminar de hablar Nicté decepcionada salió de la choza y corrió rumbo a la laguna. Al llegar pudo presenciar cómo las doncellas eran arrojadas al agua. Nicté desesperada se tiró a las verdosas aguas y en el contacto su rostro volvió a recobrar su hermosura.
Al otro día, en medio de la laguna flotaba el cuerpo de Nicté que no se había ido al fondo por no llevar joyas como las demás doncellas; los indígenas que la descubrieron pudieron presenciar una extraña metamorfosis: el cuerpo de Nicté se transformaba en una bella flor , que es la que ahora cada mes de mayo surge de repente en medio de la laguna.
Esta es la historia de Nicte-Há (Flor de agua) y de su amor por Noh-Kán (Serpiente Real).
El anciano indígena terminó su relato y se perdió entre los árboles, yo tomé el sendero que me conduciría al poblado cercano.
FIN
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